La mancha, que se detectó desde hace unos ocho días, no ha sido definida, y sólo hasta ayer se tomó la decisión de enviar muestras del agua al laboratorio.
La CAR, en compañía de los gerentes municipales del Medio Ambiente y Servicios Públicos, Julio Roberto Guatibonza y Luis Alfonso Rodríguez, respectivamente, han estado pendientes de la evolución de esta inexplicable contaminación del río.
En prevención a un eventual desastre humano por consumo de agua contaminada, el acueducto de Bogotá cerró las exclusas del embalse de Tibitoc del cual se surte, pero algo tendrá que hacer en las próximas horas porque la planta de tratamiento ha consumido ya más del 50 por ciento de sus reservas.
Otra empresa seriamente afectada es Bavaria que se surte de agua del río Bogotá en jurisdicción de Tocancipá para la elaboración de sus distintas presentaciones y marcas comerciales. El gerente de la planta confirmó que el fin de semana pasado se había suspendido la utilización de esta agua contaminada. Aparentemente se volvió a utilizar a principios de esta semana, pero ante el incremento de la mancha, ayer miércoles, la incorporación de esta agua al proceso cervecero volvió a pararse.
Tanto técnicos y directivos del acueducto de Bogotá como de Bavaria, han estado pendientes de las investigaciones que se adelantan para determinar, al menos, de donde proviene la contaminación y de qué elemento se trata.
A simple vista se ve cruzar bajo el puente a la salida de Tocancipá hacia la vereda la Fuente, la mancha que unas veces es intermitente y otras adquiere mayor relevancia y continuidad. Con rudimentarios elementos que flotan bajo el puente, se trata de “atrapar la mancha en unas esponjas.
Algunos, entre la comitiva que ayer recorría la vera del río inspeccionando algunas desembocaduras de caños y vallados, comentaron que algo parecido se había presentado hace unos años, pero su pronta desaparición hizo que igualmente se olvidara sin que se le hubiera prestado mayor atención.
Otros consideran que la contaminación puede provenir de Ecopetrol, empresa que recientemente adelantó unas obras en sus instalaciones con el fin de adecuar un inmenso patio de pesados tracto-tanques que diariamente vienen aquí por nafta para transportar como disolvente de los crudos pesados de petróleo que se explotan en los Llanos.
Se sospecha, inclusive, de algunos cultivos de flores ubicados a la vera del río y de varias fincas que limitan con el cauce del Bogotá.
Pero la preocupación que más alarma está generando a la administración municipal es que la contaminación empieza a observarse unas cuadras arriba de donde se hará la toma de agua que surtirá la planta de tratamiento del nuevo acueducto de Tocancipá.
No saber de dónde proviene y no saber de qué se trata, es lo que tampoco deja claro en estos momentos qué acciones emprender.