Esta semana, WikiLeaks, junto con tres socios de los medios hegemónicos – el New York Times, The Guardian de Londres y Der Spiegel de Alemania – publicó 91.000 informes clasificados de las fuerzas armadas estadounidenses en Afganistán. Los informes, en su mayoría redactados por soldados en el campo de batalla inmediatamente después de acciones militares, representan un verdadero diario de guerra de
Luego de que los documentos fueron publicados, Julian Assange, fundador y Editor Jefe de WikiLeaks, me dijo: “La mayoría de las muertes de civiles suceden en situaciones en las que una, dos, 10 o 20 personas son asesinadas; realmente dominan númericamente la lista de acontecimientos. ...La forma de realmente entender esta guerra es viendo que hay una muerte tras otra, todos los días, y no se detiene”.
Julian Assange me describió una masacre, que denominó “el My Lai polaco”. El 16 de agosto de 2007, soldados polacos regresaron a un pueblo donde esa mañana habían sufrido un ataque con bomba al borde de la carretera. Los polacos lanzaron morteros hacia el pueblo, que explotaron en una casa donde se celebraba una boda. Assange sospecha que los polacos, en venganza por el ataque con bomba, cometieron un crimen de guerra, que quedó oculto en el lenguaje burocrático del informe:
“Actual lista de bajas: 6x KIA (1 hombre, 4 mujeres, un bebé) 3x WIA (todas mujeres, una tenía 9 meses de embarazo).”
La sigla en inglés “KIA” significa “muerto en acción”, y las decenas de miles de informes clasificados tienen una gran cantidad de KIAs. Assange dice que hay 2.000 muertes civiles detalladas en los informes. Otros registros describen a la “Fuerza de Tarea Conjunta
El gobierno de Obama está tratando de protegerse, y su respuesta ha sido confusa. El General James Jones, asesor de Seguridad Nacional, condenó la publicación de la información clasificada, diciendo que “podría poner en riesgo la vida de estadounidenses y de nuestros socios, y amenazar nuestra seguridad nacional”. Al mismo tiempo, el secretario de prensa de
Pero esta filtración histórica de información no representa una amenaza para las vidas de los soldados estadounidenses que están en la guerra, sino para la política que pone esas vidas en riesgo. Con la disminución del apoyo público que ya tiene la operación militar en Afganistán, la filtración de estos informes solo fortalecerá el pedido de poner fin a la guerra.
“He esperado esto durante mucho tiempo”, escribió en tweetter Daniel Ellsberg, el informante más famoso de Estados Unidos.
Ellsberg es el ex analista militar que filtró los Documentos del Pentágono en
Los abogados de Assange le aconsejaron al fundador de WikiLeaks que no viajara a Estados Unidos.
Recientemente, agentes de seguridad nacional fueron a una conferencia de hackers en Nueva York, en la que Assange tenía programado hablar. Assange canceló su participación y dijo que el gobierno de Obama también intentó que el gobierno de Australia lo arrestara. Assange habló conmigo desde Londres, luego de la publicación de los documentos. Me dijo: “No somos pacifistas. Somos activistas a favor de la transparencia. Entendemos que de un gobierno transparente surge un gobierno justo. Este es el modus operandi que rige todo el trabajo de nuestra organización: hacer pública la información oculta, de manera tal de que la prensa y la población y nuestros políticos puedan trabajar a partir de esa información para lograr mejores resultados”.
El Pentágono dice que comenzó una investigación penal para averiguar quién filtró los documentos a WikiLeaks. Pero eso no es lo que el Pentágono debería investigar. Nuevamente, Julian Assange dijo: “¿Por qué será que se anuncia una investigación de la fuente, antes de anunciar una investigación de la conducta potencialmente criminal que se revela en este material?”
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2010 Amy Goodman
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, Esta dirección electrónica está protegida contra robots de spam. Necesitas activar JavaScript para poder verla
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.