En esta oportunidad, Galeano nos invita a recorrer una historia dentro de la historia
mediante una serie de relatos, cuentos y narraciones compiladas sobre la base
de miles de espejos que reflejan la imagen de la propia cultura y la propia
identidad. Los espejos (2008) nos acerca a una historia casi universal,
expresada desde la voz de los que nunca son escuchados, y desde la imagen de
los que siempre son relegados en la foto.
Los relatos son presentados de corrido, y abarcan desde épocas creacionales
hasta las más "modernas" y actuales. Me he permitido escoger seis y
elaborarles una breve introducción, haciendo referencia a su contenido crítico
y reflexivo.
La sociedad en la actualidad se hace más "tolerante y racional", sin
embargo dicha actitud no es suficiente para considerar la igualdad de todas las
culturas, así como el trato igualitario merecido a todos los seres humanos, los
cuales, son considerados por cuanto producen y no por sus calidades, son
colocados por debajo de los objetos mismos de su producción; tal es así que
mientras se establecen libres tránsitos para las mercancías, se crean muros
para el andar humano.
Lo más resaltante, es que sean los países del "primer mundo",
aquellos que nos deben tanto por los saqueos y expoliaciones sin límite ni
descanso, aquellos que hoy nos miran con desprecio y expulsan. Nosotros sin embargo,
les reconocemos que también les debemos mucho, les debemos todas las leyes y
normas bajo las cuales descansan los pilares sociales "democráticos"
modernos, aquellos que afirmaron y establecieron la ciudadanía como
característica consecuente de la propiedad privada, grado de distinción frente
a los salvajes que no sabían vivir en comunidad. En esta vida en sociedad no
todos tendrían el mismo trato ni jerarquía. Mientras tanto los pobres y los
trabajadores explotados, aquellas mayorías en el mundo, han sido y son mirados
con asco cuando reclaman por mayores oportunidades y mejores condiciones; son
los nuevos salvajes, los nuevos merecedores de mayor coacción sólo porque
quieren cambios y no se acomodan a lo "real". Nadie es malo por
naturaleza, ni nadie protesta por simple violentismo, la violencia positiva
dignifica e impide la simple criminalización y maquinización.
Caminos de alta fiesta
¿Adán y Eva eran negros? En África empezó el viaje humano en el mundo. Desde
allí emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta. Los diversos
caminos fundaron los diversos destinos, y el sol se ocupó del repartimiento de
los colores. Ahora las mujeres y los hombres, arcoiris de la tierra, tenemos
más colores que el arcoiris del cielo; pero somos todos africanos emigrados.
Hasta los blancos blanquísimos vienen del África. Quizá nos negamos a recordar
nuestro origen común porque el racismo produce amnesia, o porque nos resulta
imposible creer que en aquellos tiempos remotos el mundo entero era nuestro
reino, inmenso mapa sin fronteras, y nuestras piernas eran el único pasaporte
exigido.
Breve historia de la civilización
Y nos cansamos de andar vagando por los bosques y las orillas de los ríos. Y
nos fuimos quedando. Inventando las aldeas y la vida en comunidad, convertimos
el hueso en aguja y la púa en arpón, las herramientas nos prolongaron la mano y
el mango multiplicó la fuerza del hacha, de la azada y del cuchillo. Cultivamos
el arroz, la cebada, el trigo y el maíz, y encerramos en corrales las ovejas y
las cabras, y aprendimos a guardar granos en los almacenes, para no morir de
hambre en los malos tiempos. Y en los campos labrados fuimos devotos de las
diosas de la fecundidad, mujeres de vastas caderas y tetas generosas, pero con
el paso del tiempo fueron desplazadas por los dioses machos de la guerra. Y
cantamos himnos de alabanza a la gloria de los reyes, los jefes guerreros y los
altos sacerdotes. Y descubrimos las palabras tuyo y mío y la tierra tuvo dueño
y la mujer fue propiedad del hombre y el padre propietario de los hijos. Muy
atrás habían quedado los tiempos en que andábamos a la deriva, sin casa ni
destino. Los resultados de la civilización eran sorprendentes: nuestra vida era
más segura pero menos libre, y trabajábamos más horas.
El precursor del capitalismo
Inglaterra, Holanda, Francia y otros países le deben una estatua. Buena parte
del poder de los poderosos proviene del oro y la plata que él robó, de las
ciudades que incendió, de los galeones que desvalijó, y de los esclavos que
cazó. Algún fino escultor debería modelar la efigie de este funcionario armado
del capitalismo naciente: el cuchillo entre los dientes, el parche en el ojo,
la pata de palo, la mano de garfio, el papagayo al hombro.
El filósofo de la libertad
Han pasado siglos y sigue creciendo la influencia del filósofo inglés John
Locke en el pensamiento universal. No es para menos. Gracias a Locke sabemos
que Dios otorgó el mundo a sus legítimos propietarios, los hombres industriosos
y racionales, y fue Locke quien dio fundamento filosófico a la libertad humana
en todas sus variantes: la libertad de empresa, la libertad de comercio, la
libertad de competencia, la libertad de contratación. Y la libertad de
inversión. Mientras escribía su "ensayo sobre el entendimiento humano",
el filósofo contribuyó al entendimiento humano invirtiendo sus ahorros en la
compra de un paquete de acciones de la Royal Africa Company. Esta empresa, que
pertenecía a la corona británica y a los hombres industriosos y racionales, se
ocupaba de atrapar esclavos en África para venderlos en América. Según la Royal Africa Company,
sus esfuerzos aseguraban un constante y suficiente suministro de negros a
precios moderados.
Prohibido ser pobre
El criminal nace, no se hace, decía el médico italiano Cesare Lombroso, que se
vanagloriaba de reconocer al delincuente, por sus rasgos físicos, a simple
vista. Para confirmar Para confirmar que el homo criminalis nacía predestinado
al Mal, el médico brasileño Sabastiao Leao midió y estudió a los presos de la
cárcel de Porto Alegre. Pero sus investigaciones revelaron que la fuente de la
delincuencia era la pobreza, no la biología;
Que los presos negros, miembros de una raza que se consideraba inferior, eran
tanto o más inteligentes que los otros; que los presos mulatos, miembros de una
raza que se consideraba débil y degradada, habían llegado tan campantes a la
vejez; que bastaba leer los versos escritos en las paredes para comprobar que
no todos los delincuentes eran brutos; que los estigmas físicos que Lombroso
atribuía a los amigos del cuchillo, mentón prominente, orejas aladas, colmillos
salientes, eran menos frecuentes en la cárcel que en la calle; que la falta de
barba no podía ser una característica de los enemigos del orden público, como
Lombroso afirmaba, porque entre los muchos presos de Porto Alegre no había más
de diez lampiños; y que el clima ardiente no favorecía el delito, porque los
índices de criminalidad no aumentaban en verano.
Prohibido ser obrero
Carlitos levanta un trapo rojo caído en la calle. Se pregunta qué será eso, y
de quién será, cuando súbitamente se encuentra encabezando sin saber cómo, sin
saber por qué, una manifestación obrero que choca con la policía. "Tiempos
modernos" es la última película de este personaje. Y Chaplin, el papá, no
sólo está diciendo adiós a su querible criatura. También se despide, para
siempre, del cine mudo. La película no merece ni una sola nominación al Oscar.
A Hollywood no le gusta nada la desagradable actualidad del tema. Ésta es la
epopeya de un hombrecito atrapado por los engranajes de la era industrial, en
los años siguientes a la crisis del 29. Una tragedia que hace reír, implacable
y entrañable retrato de los tiempos que corren: las máquinas comen gente y
roban empleos, la mano humana no se distingue de las demás herramientas, y los
obreros, que imitan a las máquinas, no se enferman: se oxidan. A principios del
siglo diecinueve, ya había comprobado lord Byron: Ahora es más fácil fabricar
personas que fabricar máquinas.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=70546&titular=una-mirada-a-los-espejos-de-galeano-